Decadencia de noviembre de 1964.
Apacibles estrellas presidieron aquella noche.
El cielo besó la tierra
y la aurora le dio la bienvenida
al nuevo sol.
En el instante en que la respiración cósmica
hizo florecer las almas, abrí los ojos:
miré el mundo extraño y mágico.
Tome cuerpo en el tallo de una familia de madre abnegada
y padre trabajador, donde nacieron nueve y se criaron doce.
Jamás he dejado el suelo Sincelejano; no me gustan las despedidas.
Vi las primeras letras en la escuela San Francisco de Asís;
luego pasé por el Instituto Nacional Simón Araújo.
Una niña de ojos melíferos despertó mi entusiasmo creador;
dejó sus besos tatuados en la piel de mi boca,
desde entonces escribo el sentimiento.
Entre las delicias de la tierra probé lo más dulce:
una gota de miel en el pezón de una azucena blanca,
y ahora, su sabor, color y aroma, solo a mi me pertenecen.
He visto la rutina del hombre que atrae la miseria.
He sufrido el paso protervo del tiempo
y las convulsiones del poder.
Me he bañado en las aguas dulces y amargas del Amor;
he sentido su música, y en la penumbra, me ha salvado su luz.
Tengo pocos amigos, dos o tres,
porque la sinceridad es escasa.
He tomado el vino, pero a su medida.
No envidio las cosas concretas, porque atraen la disensión:
lo visible es efímero; lo que no se ve, es eterno.
Crecí junto con la sedición, pero no somos compatibles.
Lo que me niega la sociedad imperfecta, me lo da la poesía:
su magia, su música, su verdad que prevalece.
De los monstruos que conozco
sólo le temo a los dictadores:
su único fin es el poder absoluto,
controlarlo todo
hasta la escritura y el pensamiento.
He jugado en el medio campo, como el "Pibe" Valderrama;
aspiro tocar la cima, como Gabriel García Márquez.
Me gusta Shakira, Ati Seygundiba Quigua y Caterine Ibargüen.
Me embrujan las playas de Tolú, Coveñas, Rincón del Mar
y toda la orilla Caribe, tan hermosa como los tritones.
No niego ni afirmo la existencia de Dios
ni la discuto; me intriga su sordera y su mutismo.
La gente que se aferra a una idea, al culto de lo invisible,
me inspira respeto, no entiendo porque se tienen que visitar
los templos de columnas carcomidas, si Dios,
hipotéticamente, está en todas partes.
Hago de todo y no hago nada;
a todas y a ninguna parte voy.
Busco al sabio que no soy, hablo poco.
habito el presente con los sentidos,
estoy atento a mi mismo, a lo que me rodea.
Busco la doble existencia, construyo un yo fuerte,
que trascienda, sin bulla ni verborrea.
Leo entre líneas, sufro la verdad,
entiendo con los huesos. No explico,
no enuncio lo que intuyo: lo expreso...
En un tejido de silencios y sonidos,
desnudo mi alma, expreso el universo y el amor al mismo tiempo.
Por todas partes encuentro al hombre sonámbulo,
sometido al yugo del poder oscuro que secuestra el pensamiento
y lo condena a vivir en la oscuridad deliberada.
Con el ojo que está en mi corazón,
con la luz que orienta mi alma,
percibo el saber infuso:
lo bueno,
lo bello,
lo justo.
Si en éste mundo transitorio
mi existencia es efímera,
que al menos dure mi poesía...
Soy ceniza que alumbra,
punzada de luz en el corazón del reloj.
...........................................................................
Poesía de Eder Navarro Márquez
Por: Alejandra García Mogollón
Leer su poesía propicia el olor otoñal de amores en otros años, imágenes anidadas en las miradas de un pasado, con los buenos recuerdos del Caribe que lo vio nacer y crecer en medio de tantas historias de parque, amores azules como el agua que los circunda y los hace Caribe.
“No cesa mi pluma.
esboza las imágenes del tiempo,
desata los mundosencadenados en su propio abismo.”
Eder Navarro Márquez
Una pluma fresca se asoma al nutrido abanico de escritores sucreños, la voz de Eder Navarro Márquez, quien comparte sus textos, semana a semana en el taller de escritura creativa Páginas de Agua (RELATA, Sucre) adscrito al Ministerio de Cultura de Colombia y deja inquietos a los lectores con más ganas de ver nuevos textos, tanto poéticos como narrativos.
Este amigo de las letras inició en la literatura desde muy joven. Ha sido reseñado en el periódico regional El Meridiano de Sucre. Se muestra como un hombre apasionado por la poesía, enamorado de los vientos del Caribe, soñador de nuevos amaneceres para nuestra patria, como lo deja ver en su poema: “Colombia”. Otros textos muestran su inconformidad ante la injusticia mostrado en el poema: “Voces perdidas”, con versos disientes como:
de maripositas perdidas
vendiendo besos de boca en boca…
Además lo muestra en su espacio en Facebook, con reflexiones y poemas inéditos para sus más allegados. Incursiona en la narrativa a su entrada en el taller de escritura Páginas de Agua, dentro de un proceso que empezó en 2010, en donde participó en la Antología del taller, con tres cuentos largos, dos cuentos cortos y una excelente muestra de su poesía.
ANHELOS
Cegar la luz del frío.
Dejar el río que me abraza
y me ahoga.
Tocar el cielo escarlata
donde cristalizo mi sueño.
Anclar la barca
en el mar de los alciones.
Amar y amar. Qué más quisiera.
INDIFERENCIA
No escucho tu voz.
La melancolía
acompaña el silencioso.
Ni siquiera el eco
de tus palabras
toca mi alma.
Entre voces muertas quedo yo,
y mis versos.
Se desangra mi ser,
silente esta mi mundo.
todo lo apaga la indiferencia.
VOCES PERDIDAS
Escucho la voz de la miseria reptando en cada esquina,
lloro de niños quebrándose,
entre el abandono y la perversión.
La voz de la mentira,
de maripositas perdidas
vendiendo besos de boca en boca.
Escucho la angustia de seres vacíos
escapando de la realidad entre el humo y el embriague seco,
la voz del mendigo
la voz del hampa astillando vidas por encargo.
Escucho la voz de la ira
con su lluvia roja bajo el cielo gris,
bajo la vista gorda de seres indolentes.
Y entre voces perdidas, encuentro mi voz.
COLOMBIA
Montañas que besan el cielo,
llanos que cabalgan el viento,
costas abrazadas por dos mares,
son espejos de belleza.
Tu paisaje encantado
y tu herencia ancestral,
adornan el suelo americano.
Duele ver el estado en que vives:
entre armas, violencia y corrupción.
Indigna que tu riqueza natural
solo haya cimentado miseria
y sustentado a imperios lejanos.
No dejes que tus impulsos violentos
te nieguen el paraíso,
no te hundas en el desasosiego
de una lucha que nos degrada a todos.
GUERRA INCLINADA
Hombre hostil de vestiduras rasgadas
de dolor y luto, con alforjas amarradas
con desamor, con mala sangre.
lanzado al estanque de la miseria
al canal donde se derrama el crúor
donde se niega a morir la esperanza
y quedan las manos indefensas
manchadas por el cieno enrojecido.
Donde se ciega la luz del diamante.
Se seca la hiedra y la roca
de la primavera humana.
Hombre terrestre. Rudo. Dulce. Aventurero.
Sobrio constructor de sueños truncados,
su mano inocente empuña una daga de acero
enfrenta el mundo de poderosas torres.
Hombre de patria
lanzado a luchar en desiguales condiciones
contra un enemigo que lo ensaña
y lo arroja a morir entre el fuego
de una guerra inclinada
que siembra la muerte.
EL MUNDO SIN MÍ
Cuando el mundo se quede sin mí
y mis ojos no perciban
la luz de tu belleza,
ni se asombren con tu risa.
Cuando mis palabras no rocen
el viento ni lleguen a tus oídos
y del fondo de mi alma
no broten versos blancos.
Cuando mi pecho inerte no sienta
la agitación profunda de tu espíritu
ni escuche tu voz al decir tu nombre.
Y en el instante que mis manos
no se deslicen por el mapa de tu piel
y el viento apague mi último suspiro,
que será de ti y de mí,
ya no seré de este mundo.
Tomado de Red y Acción
Revista internacional de criterio actual
Dirigida por Ricardo Peña y Manuel Tiberio Bermúdez.