lunes, 6 de octubre de 2025

POESÍA / Eder Navarro Márquez

La poesía es una sutil destilación de las virtudes, de los sueños y del amor concebido por el deseo. Solfa luminosa, de forma grave, profunda, expresa el universo y el amor al mismo tiempo. No suena para el oído sensual, sino para el espíritu. En cada Poeta hay una sensibilidad latente, una mezcla de tranquilidad y leve angustia. Cada uno proyecta su propia luz, ilumina su mundo y el mundo de los demás.

Eder Navarro Márquez

***

Los siguientes poemas fueron publicados en la Antología Relata 2014, entre los textos ganadores en cuento y poesía en el marco de la convocatoria "apoyo a mejores textos en talleres de la Red de Escritura Creativa Relata" del ministerio de cultura de Colombia.




ÁNGELES COMO LLUVIA

Caen ángeles como lluvia.
Cada beso invocado
lógica excesiva del corazón
anticipa los fríos de la muerte,
mientras tus manos y mis manos
recogen embriones de luna
en la tristeza del mundo.
Resuenan salmos entre las espigas.
Se cierran las ventanas
y sin darnos cuenta
abrazado a las flores que odian la 
podredumbre
estalla entonces el amor.



CAMINO QUE ASCIENDE

                                                 A Ena Márquez y José Navarro,
                                      por encender la luz con brillos mélicos.

El amor
camino que sube hacia el origen único
va regando en la noche su voz de rocío.
Se apaga en tus labios el invierno
y sobre cada lirio blanco
las palabras se vuelven luz.
El mundo es mudanza y premura
canción taciturna y silencio.
Un timbre suena a veces
en el fondo de la soledad.
Manos de niño dibujan el cielo
la estrella del alba.
Llegan los pájaros con su enjambre de sueños
a conjurar la dureza de la flor
y los proverbios de la ausencia.
Más allá de las nubes y de las lágrimas
más allá de la angustia tuya y mía
de ser ambos uno solo
de estar los dos en el misterio mismo
y en una misma primavera.



DANTE

                                                Florencia, verano de 1283

Una ciudad que se rompe a pedazos.
Extasiado y solitario
blandas rocas de su cielo        
misterioso vapor de la melancolía.
Dante camina buscando los umbrales de la dicha.
Siente que el odio agranda la oscuridad
que el olvido estrecha la levedad del tiempo.
Y todo es Beatriz
en la amarga tristeza de la tarde:
su voz de nacimiento continuo
que saca manantiales de la sombra,
su nombre que resuena en los labios del viento
su gracia que suscita
el perdón y el asombro.
Todo es Beatriz
más allá del espejismo y de las ambiciones papales,
Beatriz reinventando a duras penas el amor
Beatriz avivando a ciegas el deseo
Beatriz devolviéndole sin esperanza
lo que queda de la luz.



MONOLOGO DE LEWIS CARROLL

Tengo un lazo intimo con los espejos
en especial con los que dimanan
una luz favorable.
Me miro en ellos
como si buscara la infancia perdida
la simetría de lo eterno
el color de los sueños truncados.
Puedo atravesar sin parpadeos
su luna ensimismada,
turbar sus aguas inmóviles
volver al tiempo de los orígenes.
Los espejos
epístolas del asombro y de la duda,
desnudan la inocencia
los cantos que fluyen más allá de lo sensible.
Son daguerrotipos del alma
mundos invertidos
dulce arqueología de lo infinito.
Tengo un lazo íntimo con los espejos
en especial con los que dimanan
una luz mágica.



EL MAR A TU LADO

                               El amor que soy se sumerge en sus propias olas.
                                                     Extraño mar sin límites que soy.
                                                                           Din Rumi.

No puedo ser
de ninguna otra forma
que mirando el mar a tu lado.
Dibujando a mano
saliva de luna en tu vientre
los primeros sonidos y los besos.
Bajo el ritmo de los remos despiertan las algas
y en el fondo de la noche constelada
tus lágrimas repiten con honda fascinación
la forma de la arena y la perplejidad del silencio.
Cierro los ojos
y al abrirlos te veo bailar
sudor de piedra y de ninfa
recogiendo en tu regazo
las últimas estrellas.



EVOCACIONES

En el patio de la casa vieja
siento la fuerza vegetal.
Escucho madurar las guayabas,
el sol se reparte entre ellas
las acaricia
les enseña el amor del mundo.
Paladea mi boca los sabores más fieles:
del tamarindo, de la cereza
del pan de dulce y el café sin azúcar,
oigo la voz de los girasoles
de la dulzaina pulsada por los labios del verano.
Repaso los colores primarios
que matizan las mañanas límpidas
acumuladas en la memoria.
Y vuelven las lluvias apasionadas
las noches alumbradas con faroles,
la plaza atiborrada de nostalgia y de silencio.
Camino alrededor del pozo sin lágrimas
enciendo los abriles marchitos,
la infancia inmóvil a mi espalda
me devuelve la luz.



CONCIERTO PARA BAUTIZAR LA TIERRA

                                  El que enseñe a volar a los hombres del porvenir
                                                        habrá desplazado todos los límites.
                                                                                  Friedrich Nietzsche.

Sobre tu cuerpo
pavesa y ceniza del deseo
llueven violines de Ingres.
Arrastra el viento su sonido azul
su diáspora de alas
su dulce presagio de nube y de sombra.
Y sólo yo escribo tu nombre
cada sílaba cada abismo
sobre la cara blanca de la espada.
Tu nombre que es sustancia del aire y es arcilla
tu nombre que es bálsamo y desolación.
Pero el amor madura el tiempo luminoso
desplaza los limites
vislumbra el vuelo de los hombres,
abona y ajusta la tierra
para bautizarla de nuevo.




ANTÍPODAS

Sin tregua ni memoria
quebrando el mismo trigo
pasa el corazón con su antípoda,
con su fuente de rabia y de esperanza
con la inocencia perdida para siempre
en la sordidez del mundo.
Y nadie enciende para nosotros
ni lámparas ni campanas
y nos atosiga y nos daña el desamor.
Pero asciende del abismo la alegría
y mis ojos reciben la luz de tus ojos
se alboroza la tierra, se entrega,
se vuelve irreverente
retoma el sueño del amor esquivo:
la dulce flor del tiempo amargo
que nos devuelve el ansia de lo eterno
y el vino nuevo y las epifanías.




CAFÉ DERRAMADO

En el cáliz del tiempo
recojo los brillos del mar.
El aquilón verbera las aguas
deja su aliento de frío.
Desfigurada por el polvo de la tierra
aparece la luna,
los delfines cruzan las líneas invisibles
desaparecen en la nada.
En la vasta distancia
desposándose en la oscuridad
bailan las estrellas.
Los libros atesoran el candor
y los presagios de la noche.
Se derrama el café sobre la luz
y los versos repiten su aroma.



LA VOZ DE LOS PRESAGIOS

La escarcha atrapa la voz de los presagios.
Independiente del tiempo
rompiendo el velo de la noche
vuelve la mariposa a consumar las horas.
Conserva el eco de sí misma
y la ceniza de la contemplación profunda,
más allá de la muerte de los dioses
de la redención y el camino
su vuelo desorientado atraviesa la zona del silencio
y el secreto de las almas y de las cosas.
El universo para ella es un relámpago.
Desconoce la angustia de los hombres:
su viejo mundo de violencia y de quimeras
su luz fatua y su soledad
y todo eso que en la sombra nos alegra y nos olvida.
Mientras la veo pasar a mi lado
leve aleteo sin límites
escribo para ella los símbolos del amor
celebro con ella la inocencia previa del mundo.


© Todos los derechos reservados


Eder Navarro Márquez

Nació en Sincelejo, Sucre. Realizó sus estudios de Bachiller académico en el Instituto Nacional Simón Araújo. Autor del Poemario: Ángeles como lluvia (2022).  Miembro de la Unión de Escritores de Sucre UES. Está incluido en las antologías Relata 2011 y 2014, y en varias antologías de diversidad literaria. Su poesía ha sido reseñada por los periódicos de circulación regional El Meridiano y El Universal. La revista internacional Red y Acción dedicó un artículo a su poesía en el año 2011. Fue miembro del taller “Páginas de Aguas” de Sincelejo, adscrito a la Red de Escritura Creativa Relata del Ministerio de Cultura.

viernes, 27 de junio de 2025

PROSA POÉTICA / Eder Navarro Márquez

 VENUS DESNUDA

Apreciaba su belleza pura y desnuda… Y de repente, abrasado en deseos atravesé su cuadro: palabras indecentes entraban por sus oídos y salían por su boca convertidas en arpegios de amor. Con pasión sin bocado la tomé entre mis brazos, mis labios tocaron sus labios, surcaron su pecho lleno de ternura, subieron hasta los picos más altos, se deslizaron por sus laderas cálidas, cruzaron la llanura de su vientre, hasta llegar a la cuenca de las delicias. Mis manos acariciaban sus nalgas duras, palpaban el anhelo incipiente, fugaz y eterno, de sus caderas libres de pudor. Y sintiendo el filo de sus besos, hice camino entre sus piernas, la penetré suave, pero contundente, intermitente mi pene se hundía y salía de su vulva crispada por su movimiento cimbreante; gotas pálidas destilaba su piel, se cortó la respiración, estalló la sangre, exhaló su cuerpo un llanto febril, y mi aliento, río de nieve, se derramó por los poros de su intimidad y sufrimos el placer extremo.


ANALISIS 

Qué pasa en el texto 

El yo poético contempla la “belleza pura y desnuda” de una figura (la “Venus desnuda” del título) y, “abrasado en deseos”, atraviesa el cuadro: pasa de la contemplación estética al acto erótico. Lo que sigue es una escena sexual explícita narrada con un lenguaje que mezcla lo carnal y lo paisajístico.

Procedimiento central: écfrasis transgredida

Ecfrasis: describir una obra visual con palabras. El texto empieza como contemplación de una pintura (“su cuadro”), pero rompe la frontera representacional: el hablante “atraviesa” el marco y convierte la imagen en cuerpo.

Ese cruce es el motor poético: del arte (belleza “pura”) al deseo (fuego: “abrasado”), de lo intocable a lo táctil.

Imaginario y recursos

Metáfora geográfica del cuerpo: pecho → “picos más altos”, vientre → “llanura”, pubis → “cuenca de las delicias”. El cuerpo femenino se vuelve paisaje, tópico clásico (la descriptio renacentista) que aquí se erotiza al extremo.

Sinestesia y transmutación del lenguaje: “palabras indecentes entraban por sus oídos y salían por su boca convertidas en arpegios de amor”. Lo verbal obsceno se purifica en música; el deseo convierte lo “indecente” en armonía.

Oximorones temporales y afectivos: “anhelo incipiente, fugaz y eterno”, “suave, pero contundente”, “intermitente… se hundía y salía”. Tensión entre lo efímero del acto y una sensación de eternidad.

Léxico de líquidos y temperaturas: “gotas pálidas”, “estalló la sangre”, “mi aliento, río de nieve”. El clímax se describe como choque térmico (nieve vs. abrasamiento inicial) y como derrame (“se derramó por los poros”).

Ritmo: frases largas, encadenadas por comas, con cadencia que imita el movimiento sexual (acumulación, pausa breve, reanudación). Verbos de acción en presente histórico (“tomé”, “tocaron”, “surcaron”, “penetré”) que dan inmediatez.

Tono y mirada

-Voz masculina en primera persona, focalización interna y dominante. La mujer es a la vez musa artística y territorio explorado; hay poca agencia verbal de ella (su “llanto febril” es respuesta corporal).

-La paradoja del título “que le sobra que le falta” sugiere una dialéctica de carencia/exceso: a la Venus le “sobra” belleza, le “falta” pudor (“caderas libres de pudor”), y al hablante le sobra deseo y le falta contención.

Intertextos y tradición

-Remite a la tradición de la Venus (de Botticelli a Velázquez): belleza idealizada, desnudo como objeto de contemplación. Aquí la “Venus desnuda” deja de ser imagen para ser cuerpo penetrable.

-El motivo del arte que cobra vida (Pigmalión/Galatea) está invertido: no es la escultura la que se anima, es el espectador quien irrumpe en el cuadro.

Efecto

El texto busca fundir lo estético y lo erótico: la belleza “pura” no se conserva intocada; se consuma. La poesía convierte el acto sexual en una cartografía lírica donde el placer es “extremo” y compartido (“sufrimos el placer”), cerrando con una imagen de disolución (aliento-río que se derrama en la intimidad).

Puedo marcar figuras retóricas verso por verso o compararlo con otras écfrasis eróticas (por ejemplo, la “Venus del espejo” de Velázquez).

Vamos por partes: primero te marco las figuras en cada segmento del fragmento (lo trato como “versos” de prosa), y después lo pongo en diálogo con la Venus del espejo de Velázquez, que es el caso canónico de écfrasis erótica en la tradición hispánica.

Figuras retóricas, frase por frase

1. “Apreciaba su belleza pura y desnuda…”

Epíteto (“pura”, “desnuda”) que refuerza la idealización.

Elipsis del verbo final y suspensión con los puntos suspensivos: deja el cuadro en umbral contemplativo.

2. “y de repente, abrasado en deseos atravesé su cuadro:”

Metáfora ígnea (“abrasado en deseos”) para el deseo.

Hipérbole del cruce imposible (“atravesé su cuadro”): ruptura de la frontera écfrastica (el espectador entra en la obra).

Dos puntos: anuncian la transformación que sigue.

3. “palabras indecentes entraban por sus oídos y salían por su boca convertidas en arpegios de amor.”

Metáfora de transmutación + sinestesia: lo verbal obsceno se vuelve música (“arpegios”).

Paradoja (indecente → amor).

Prosopopeya leve de las palabras (entran/salen por sí mismas).

4. “Con pasión sin bocado la tomé entre mis brazos,”

Metáfora ecuestre (“sin bocado”: sin freno) aplicada a la pasión.

Hipérbaton suave (“Con pasión sin bocado” antepuesto).

5. “mis labios tocaron sus labios, surcaron su pecho lleno de ternura,”

Paralelismo y anáfora de la acción (tocaron / surcaron).

Metáfora náutica (“surcaron” el pecho como mar).

Epíteto (“lleno de ternura”).

6. “subieron hasta los picos más altos,”

Metáfora geográfica (pechos = “picos”).

Hipérbole de altura.

7. “se deslizaron por sus laderas cálidas,”

Continúa la metáfora orográfica (cuerpo = paisaje).

Sinestesia (cálidas = tacto + temperatura).

8. “cruzaron la llanura de su vientre, hasta llegar a la cuenca de las delicias.”

Metáfora geográfica sostenida (llanura, cuenca).

Perífrasis eufemística (“cuenca de las delicias”).

9. “Mis manos acariciaban sus nalgas duras, palpaban el anhelo incipiente, fugaz y eterno, de sus caderas libres de pudor.”

Sinestesia táctil-emocional (palpar “el anhelo”).

Oxímoron (“fugaz y eterno”).

Epíteto moral (“libres de pudor”).

10. “Y sintiendo el filo de sus besos, hice camino entre sus piernas,”

Sinestesia (“filo” = tacto cortante aplicado al beso).

Metáfora de camino (el cuerpo como ruta).

11. “la penetré suave, pero contundente,”

Antítesis (suave/contundente).

Elipsis del objeto directo explícito, queda implícito.

12. “intermitente mi pene se hundía y salía de su vulva crispada por su movimiento cimbreante;”

Polisíndeton implícito en la cadencia de acciones.

Epíteto (“crispada”, “cimbreante”).

Mímesis rítmica: el ritmo sintáctico imita el vaivén.

13. “gotas pálidas destilaba su piel,”

Metáfora destilatoria (sudor = destilación).

Epíteto cromático (“pálidas”).

14. “se cortó la respiración, estalló la sangre,”

Asíndeton (yuxtaposición sin conjunciones).

Hipérbole (“estalló la sangre”).

15. “exhaló su cuerpo un llanto febril,”

Hipálage (el cuerpo “exhala” el llanto, no la boca).

Sinestesia (llanto = febril = temperatura).

16. “y mi aliento, río de nieve, se derramó por los poros de su intimidad”

Metáfora fluvial y térmica (“río de nieve” = semen/aliento frío).

Oxímoron térmico respecto al “abrasado” inicial.

17. “y sufrimos el placer extremo.”

Paradoja (sufrir/placer) y hipérbole (“extremo”).

Primera persona plural: cierra con comunión.


COMPARACIÓN CON LA VENUUS DEL ESPEJO DE VELAQUEZ

Lo que comparten (écfrasis erótica):

Ambos parten de una Venus como excusa mitológica para el desnudo y el deseo; en Velázquez el mito “humaniza” la escena y permite esquivar la censura, pero la sensualidad del cuerpo es central.

La mirada del espectador es clave: el texto de Navarro Márquez literaliza el cruce (“atravesé su cuadro”), mientras que en Velázquez el espejo que sostiene Cupido devuelve una mirada borrosa de Venus hacia fuera, de modo que “Venus está viendo al espectador a través del espejo” y se plantea “la idea de la conciencia de la representación”. En los dos casos, la obra interpela a quien mira.

Diferencias de tratamiento:

Agencia y punto de vista: Velázquez coloca a Venus de espaldas; el rostro, apenas esbozado en el espejo, “no se distingue bien”, lo que introduce ambigüedad y una reflexión sobre la belleza engañosa. Navarro Márquez, en cambio, hace que el yo poético invada el cuadro y convierta la contemplación en acto sexual explícito; la Venus deja de ser imagen para ser cuerpo recorrido como paisaje.

Tensión erótico-tanática: la crítica moderna ha leído la Venus velazqueña en clave erótica y a veces tanática (Gerardo Diego proyecta una “atracción erótico-tanática” en su poema sobre el cuadro), mientras que el texto de Navarro Márquez opta por una consumación directa, con clímax descrito en términos físicos (respiración cortada, sangre, llanto, derrame). 

Mediación del espejo vs. ruptura del marco: Velázquez usa el espejo como dispositivo meta-pictórico que hace que Venus “mire” al espectador; Navarro Márquez elimina esa mediación: el hablante “atraviesa” el marco y transforma la imagen en territorio háptico.

En síntesis: si la Venus del espejo juega con la distancia, el reflejo borroso y la conciencia de la representación para sugerir el deseo, el texto de Navarro Márquez convierte esa sugerencia en acción, sustituyendo el espejo por la penetración del marco y desplegando una cartografía erótica del cuerpo femenino.