SESENTA AÑOS DE ZOZOBRA
Otro al recate
YERROS
1
Somos
blanco de nuestros propios yerros,
yerros
que caen como lluvia transparente
en
el templo oscuro de la memoria.
Colorean
los sentimientos malos
los
amores flacos y espinosos,
las
puertas que se abren y las que se cierran.
Los
yerros cortan el tiempo entre la vida
y
la muerte, ahogan la conciencia,
nos
impiden llegar hasta la cumbre.
2
Entre
espacios y visiones precarias
prevalece
la mentira,
el
hombre se hace su cómplice
se
deja plagar de su desdén.
Cada
quisque saca su antifaz
con
el metro de su falacia,
y
todos andan al acecho
entre
amenazas y dientes afilados.
3
Me
duelen las carnicerías
las
huesas comunes
los
grillos y las cadenas.
Los
deseos oscuros
que
seducen al hombre,
los
tejemanejes,
la
distracción demagógica
y
la fantasía democrática.
Sudo
mis dolores,
me
enfrento al poder oscuro
y
a las falsas doctrinas.
Mis
armas, las palabras,
moldean
el pensamiento
y resisten
el acento feral.
INDI-GENTES
Con
ojos de gallo en los pies,
vestidos
con harapos de abandono
andan
y desandan las calles.
En
las bolsas oscuras,
donde
el hombre de prestigio
esconde
la verdad,
donde
deja las escorias
rebuscan
el sustento.
No
conocen el cielo raso
no
tienen Dios...
nadie
los espera.
En
las escalinatas
mordidos
por el hambre,
tirados
sobre espumas de cartón
esperan
la lumbre que los redime.
A MI TAMBIÉN ME MATARON
Estoy muerto en vida
entre muchos que murieron:
con la boca llena de silencio
con la motosierra en la nuca
y las botas al revés.
Desde los Montes de María
hasta las escombreras de Medellín
la misma tierra guarda el grito.
Empuño el esfero.
No tengo musa: tengo cuentas
que el Estado no quiere saldar.
Levanto un bastión de palabras
contra el parte de guerra que mintió.
Con los huesos de todos me alzo de las fosas comunes
para devolverles el camuflado
y gritar que eran hijos,
no bajas en combate.
SOÑADOR
Como islas expulsadas
por las fuerzas erosivas,
nazco
de las ondas.
Mi alma, esencia indefinida,
vive
el sueño del pensamiento aéreo.
Y ante
la ensoñación, como Ícaro,
en
el eterno instante de su vuelo,
siento
el placer de subir
y
el vértigo de bajar.
En el espacio mítico,
entre los héroes de la fantasía
todo prevalece y se encumbra.
